He dejado asentarse este post varios días. Marinarlo un poquito me ha permitido coger un poco de distancia sobre todo, con las relaciones knee-jerk que generó la noticia de que un español vencía a Google en los tribunales de la UE obligándole a borrar la información que poseía sobre él.

Por reacciones knee-jerk entiendo todo el espectro: 

  • Las de acusar de neoludismo a este buen señor, que no se sabe adaptar al ritmo de los tiempos (debe de ser que en el futuro el fistfucking no consentido es la opción sexual preferida y mayoritaria. No future)
  • Las de plantear que al fin Goiath ha sido vencido por David, y triunfará por fin la paz, el amor, los pasteles de manzana con topping de nata y se restablecerá la paz y la justicia.

Imagen

Pasemos a analizar las tesis de los neoluditas everywhere:

No quiero hacer de esto un ataque ad hominem, pero hay que reconocer que Enrique Dans nunca decepciona a este respecto. Siguen varios extractos de diferentes posts, del 13,14y 16 de Mayo de este año:

Su empecinamiento en censurar a los buscadores y en eliminar de ellos esta referencia ha generado un precedente que nos lleva a que, a partir de ahora, ya no podamos confiar en que un buscador – Google, o el que sea, incluyendo los que se puedan desarrollar a partir de ahora – nos devuelva información veraz y no sesgada.

Claro, Google tiene un track record de no sesgar los resultados de la búsqueda que le convierte en un paladín de la información veraz. Lo siguiente será proponer a Kim-Jong Un al premio nobel de la paz. Y al de dietética y estética capilar, ya que estamos.

 Kim Jong Un

No contento con la perla anterior, el ilustre prócer sigue con la arenga a las juventudes tecnológicas:

La idea de criminalizar las herramientas tiene dos problemas: una, es una tentación muy fuerte para todo aquel que no entiende cómo funcionan. Y dos, SIEMPRE supone un ERROR GRAVE. No hay medias tintas. Siempre que veas la criminalización de una herramienta, estás viendo un grave error. Es un axioma. Apréndetelo.

Vamos a prescindir de la simplificación, del tono paternalista y del maniqueísmo de esta afirmación. Lo que viene a ser prescindir de casi todo. Pero a lo que vamos:

¿Qué coño tiene que ver el culo con las témporas?

Luego ponemos las témporas 

Yo uso Google. Yo fuy un early adopter a finales de los ’90 y evangelicé como una bestia, porque como herramienta es impresionante. El misdirection trick aquí es el de siempre: Mezclar la herramienta con la corporación. La herramienta ha contribuido como pocas al desarrollo de Internet. Pero la corporación debe de ser parada en seco YA. NADA de lo que haya hecho en el pasado le da carta blanca a hacer lo que le rote con sus usuarios y su información personal.

No voy a reiterar argumentos que ya he usado. Mi tesis sobre Google, todo lo que representa y su peligro real ya está plenamente descrita en este post y sólo intento mostar un poco de mi pasmo al respecto del nivel de análisis y sesgo cogntivo del colectivo “Pobrecito Google” y “Cuanto neoludita suelto hay por ahí”

Vámonos ahora al rincón de los analistas fervorosos y mipequeñoponyescos.

Pequeño pony

Lo primero que me llama la atención es la palabra “triunfo” “vencer” y el resto de la parafernalia épica asociada. Beg your pardon? Tal y como yo lo veo, sería un triunfo si se hubiera detenido la absoluta impunidad con la que Google hace fistfucking a la gente con su información, pero en realidad, simplemente se ha reconocido el derecho a que Google elimine de su historial el pasado de la gente si ya no es vigente y le pueda ocasionar problemas personales.

El propio autor, en un ataque de Síndrome de Estocolmo espectacular, espeta:

Google era una gran herramienta y ahora es perfecta con esta sentencia.

Imagen

A lo que voy: Este es un debate esencialmente falso. Para empezar el tema del olvido en internet comprado por los poderosos YA EXISTE desde hace bastante tiempo. Tengo ejemplos cercanos de gente que ha borrado su paso por Internet. Hay compañías privadas que prestan este servicio. ¿A qué viene tanto revuelo?

Tampoco me parece justo que Google cargue con la responsabilidad de la generación de la información. Aceptar que ellos son los únicos garantes de la defensa de la privacidad sería una transferencia de responsabilidad inaceptable.

Entonces, ¿Cual es mi posición personal? Obviamente, el problema aquí es una AEPD que no va con los tiempos, y una judicatura a la que la tecnología le suena a chino. Y la solución pasaría por una aproximación que conciliara ambas posturas. No soy el único que propugna una tercera vía.

Pero más allá de mi posición personal sobre el debate (Que además ya he identificado como falso) en realidad, el quid de la cuestión, reciclando otro argumentario usado en otro post,  es que a Google le ha pasado (de momento) como a Al Capone. Después de matar, asesinar, traficar y degollar a mansalva, le pillan por evasión de impuestos. 

Imagen

Con lo que en mi modesta opinión, a Google …a Google no le han metido ni la mitad de la primera hostia. He comentado esto en multitud de sitios, conferencias y posts. Básicamente, porque parafraseando a cierto juez estrella:

La justicia es muy lenta, pero cuando llega, aplasta todo lo que encuentra a su paso.

Le pasó a Microsoft y te pasará a tí Google. Con la diferencia de que cuando se zumbaron a Microsoft nos pareció todo guay y divino de la muerte, y ahora el tema nos parece un abuso, un atraso y en general todas las derivadas de un tifón de noslomismo. Pero bueno, parafraseando al cimmerio, esa es otra historia.

Imagen