Dedicado a Niko Muñoz y Luis Peña

Mi anterior artículo sobre PedroJ, El Mundo y la crisis de la prensa escrita levantó la poca polvareda que suelen levantar mis artículos (Soy un autor minoritario, no particularmente accesible y con fama de faltón; y volvamos al maestro zen Giaccobe, la vida es así) pero generó en mi selecto público muchas reacciones. Ninguna en las altas instancias, y desde luego ninguna en el interesado, como era de esperar.

Lo que no quiere decir que no me interesara seguir profundizando en este tema, particularmente incluyendo en el debate a los involucrados, porque tiene mucha tela y es mucho más trascendente que el mero tema del colapso de los medios escritos, del que se ha hablado hasta la saciedad por gente más cercana a los medios que yo y desde ilo tempore.

Pero obviamente, PedroJ no pierde el tiempo con perroflautas visionarios y obviamente, esperaba que esta puerta se cerraba más allá del inner circle.

Y en el infinito azar que es la vida, la puerta me la abre PedroJ vía el señor Presidente del Gobierno en la sombra, @NikoMunoz:

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Lo comento a menudo: Lamentablemente, mucha gente espera al infarto para dejar de tener prácticas insalubres. Y los problemas que se crean a lo largo del tiempo, por sedimentación, se recuperan del mismo modo.

Esto es un infarto esperando suceder: Cifras de El Corte Inglés. (Fuentes: Business Insider / El Confidencial )

Para los perezosos grafiquiles: Evolución del Beneficio neto, evolución del número de empleados, volumen de tráfico retail en Grandes Almacenes en USA.

Pero no nos preocupemos por ellos, ya se han quitado el pan de las comidas (*). En breve, como gimnastas de élite.

La realidad de la vida no es esta puta mierda engañosa:

El vídeo con danacol “limpiando las tuberías” es el timo de la estampita. NADA actúa de manera efectiva contra la arterioesclerosis. Si existiera, sería la panacea farmaceútica. Que lo diga la Wikipedia por mi:

No existe tratamiento médico alguno demostrado para la arteriosclerosis pese a ser el fármaco probablemente más buscado por la industria farmacéutica.

Lo más parecido a esta panacea fueron las estatinas a finales de los noventa. Barrieron el mercado, generando beneficios de miles de millones de dólares y los resultados en términos de salud fueron desastrosos. Cuando veo cosas como ésta, no puedo por menos que pensar que predar en una necesidad humana será muy bueno desde el punto de vista financiero de la empresa predadora, pero desde el punto de vista estrictamente de la salud del cliente final, es pésimo.

Como dice el maestro Bill Watterson, muchas veces lo que en realidad necesita y lo que quiere oír un cliente son cosas distintas.

La realidad de la vida es ésta. Ladies and gentlemen, Arthur Boorman:

Ahora imagínese a Arthur Boorman descorazonado en una de sus múltiples caídas, mandando todo a la mierda. O peor, al segundo mes, dejándolo todo. “Esta mierda no funciona. Necesito una pastilla, una operación. Algo rápido, externo a mí, que corrija de manera instantánea toda la historia de errores que llevo acumulada”

No funciona así.

El perdió 140 libras (64 kilos) en 10 meses. Pero nadie le dijo que los perderia. Nadie le pudo garantizar que lo haría. Todo lo que le pudieron decir es “Ríndete. Estás muerto”.

Y aún así, y con la capacidad ilimitada que tiene una persona (o una compañía) con un foco claro, compensó en diez meses de obsesión lo que le había costado destrozar años.

Piense en esas compañías que llevan deteriorando sus cuentas de resultados durante décadas de ignorar al cliente, y que buscan soluciones inmediatas a problemas de salud que se han ido acumulando durante años. Que le echan la culpa a la coyuntura económica, y que no persisten en soluciones reales porque no ofrecen gratificaciones inmediatas.

En resumen, y parafraseando a Boorman:

“Just because I cant do it today, doesn’t mean I not going to be able to do it someday” – Arthur Boorman

Hay una parte de mí que quiere zurrar a Pedro J por la torticera interpretación de todo lo que ocurre, por su insistencia en negar la capacidad de los blogs y otros medios alternativos de crear opinión pública, por su absurda pretensión seráfica de estar por encima del resto de los turiferarios del poder (Recuerdo con dolor leer este libro y sus 700 páginas de vellón en la cama haciendo culturismo lector) y la absurda pretensión de que el Gobierno financie y rescate la reconversión de la prensa escrita (Después de ciscarse mucho y con razón en otros escenarios semejantes como la minería o los astilleros) amén de todo lo mencionado en mi artículo anterior, y cosas que me dejo en el tintero.

Pero hay otra que le compara con el resto de los popes periodísticos y no puedo por menos que ponerme de su lado en el intento de cambiar y mudar de piel. Reconozco que el tema del código es una buena idea. Insuficiente por si solo, y Pedro J es dado a grandes alharacas sobre progresos nimios, pero que cojones. Vamos a intentar estimular en lugar de zurrar. Nadie quiere que le lean la cartilla, por más que lo necesite (Volviendo a Watterson).

Tengo un amigo y cliente (En ese orden) que está intentando cambiar una Ibex 35 de las más rancias desde dentro, en una aventura que le puede costar su trabajo. Estoy intentando ayudarle con mis modestos esfuerzos, pero el héroe de la película es el. Es el que tiene que perder. Sin embargo, se permite encima darme lecciones desde su reciente divorcio y decir cosas demoledoras como estas:

Perdí ya todo lo que más quería, que era mi familia, así que no tengo nada que perder en ésto.

PedroJ viene a decir algo parecido, salvando las distancias, y nos lo creamos o no:

Camino de cumplir 34 años como director de periódicos mi carrera está hecha; todas mis ambiciones y vanidades, más que colmadas. Y creo que ese mismo es el sentimiento de los compañeros que comparten conmigo las tareas directivas clave en EL MUNDO. Nunca me llamaron la atención las coles de Diocleciano, pero la luz de la biblioteca por la noche, que diría Alberto Manguel, cada vez es un imán más irresistible. No es un legítimo afán de protagonismo, ni la saludable pretensión de mantener unas bien ganadas posiciones de influencia, lo que nos motiva.

No deja de ser un poco triste que haya que infartarse para darse cuenta de que desde posiciones defensivas se suele perder a la larga. pero es más increíble que haya gente con tres infartos fumándose dos cajetillas diarias y bebiéndose una caja de Torres 10 a la semana y diciendo que lo lleva de puta madre.

Para dar fé de ello, este comentario completamente legendario de Niko Muñoz en el post anterior de PedroJ:

Querido Javier, siento puntualiza pues esto va más allá. La semana pasada asistí a un desayuno con el Sr. Enríquez, Consejero Delegado de Vocento y Presidente de la Asociación de Editores. Este ínclito prócer dejó dos perlas a la audiencia que merecen ser glosadas.

La primera consistió en afirmar, rotundamente, que un profesional formado e instruido NO puede desarrollar una opinión fundada SIN leer un periódico de papel. Según este CEO, que hablaba de sí mismo como Editor, las cabecera digitales distribuyen información con rapidez y poca profundidad en el tratamiento de los temas, por ello no generan opinión. Así qué cualquier profesional que se precie deberá consumir prensa de papel si desea ser poseedor de opinión fundada y reposada. El periódico en papel tiene larga vida con un formato distinto, de mas calidad y gramaje. O sea que a futuro podrás convertirte en un prócer con opinión fundada y las manos limpias de tinta y paja.

El segundo axioma que exhibió fue la rotunda afirmación de que el mundo es digital y que Vocento se ha transformado para asirlo. Dijo que como empresa no tecnológica, necesita la ayuda de los que de eso si saben. Para ello dijo “hemos firmado una alianza estratégica con Microsoft que nos permitirá capitalizar la publicidad digital de nuestra red de periódicos locales que sumados lideran la audiencia en España”.

Parece que esto no sólo va de tuertos y ciegos sino también de cojos corriendo juntos.

Así que en resumen, señor Ramírez: Persevere en el cambio y recogerá sus frutos. No se muestre complaciente con sus pequeños progresos y no caiga en el síndrome del parto de los montes. Arrepentidos los quiere Dios, que dicen. Animo.

(*) Esa mierda de justificación de quitarse el pan de las comidas es marca registrada de mi padre, orondo de por sí, antes de meterse cualquier atrocidad alimenticia entre pecho y espalda. Mi padre le debe el estar vivo a su afición a la caza y las interminables caminatas asociadas, no a su capacidad de venderse bullshit a si mismo.

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