En esta ocasión el disparadero es de nuevo el amigo @EnferEvidente

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He hablado largo y tendido ya de este tema en varios posts. En resumen, Google no tiene en realidad ni puta idea de nada porque el mecanismo no puede ir más allá de proporcionar un perfil que posee un pírrico 20% sobre el total mínimo para ser relevante como tope máximo, pero el efecto “mad doctor” y otra cosa que digo mucho en mi otra faceta de consultor estratégico “La realidad no importa en absoluto. La percepción es todo” es lo que permite que la cosa funcione.

Los anunciantes no son conscientes de que las segmentaciones que aporta Google son triviales e ineficientes y que en mi grupo de amigos, rara es la semana que no tengo un post descojonándose ora de los Facebook Ads, ora de lo que les colocan en Google. La reacción a la publicidad en Google ha terminado siendo como aquella fábula de Samaniego, “Las ranas pidiendo rey”. Al principio era una cierta curiosidad mezclada con miedo el ver como los Google Ads reaccionaban a nuestras búsquedas, pero al verle el truco le perdimos el respeto y empezó el cachondeo. Lo suyo sería que Google nos mandara un culebrón ahora (¿Alguien mencionó la NSA?) pero de momento estamos en la fase de cachondeíto fino.

Sin embargo, hay un problema subyacente más grave y que generalmente pasa desapercibido, lo que me ha hecho escribir este post cuando la pregunta básica de XM ya había sido respondida en otro post.

El problema es que Google nos está permitiendo tomar conciencia de lo que hace, pero con las cartas marcadas.

Y volvemos a algo que ya mencioné, el teorema de Roca Salvatella.

Google se está protegiendo el culo del hecho de que está metiendo sondas anales por tierra mar y aire con el tema de que “Hey, es todo público, cualquiera puede darse de baja”. Claaaaaro. Nadie menciona la asimetría de conocimiento involucrada. Cual es el porcentaje de gente que es capaz de entender el mecanismo subyacente y deshacerse de los rastros que deja? O que sepa instalar el Adblock plus?

Sin embargo, es un gigantesco ejercicio de futilidad. En realidad todo se caerá cuando los anunciantes se den cuenta de que hay que dar un salto mayor para ser relevante de verdad. Bueno, eso asumiendo que no se han dado cuenta ya, como prueba el colapso completo de todos los medios de comunicación tradicionales y la incapacidad de capitalizar los medios que no perdonan el tocomocho demuestran de manera reiterada.

Google y Facebook están en la modalidad Liberace:  “Mientras no me lo desmonten, I’ll go crying all the way to the bank”

Cosa que sus accionistas no le pueden reprochar. Y en el fondo, yo tampoco. Pero a mí que no me vengan con hostias.

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